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Se ha retirado el aviso de «Para mayores de 18 años» debido a problemas al cargar el blog.
No obstante, la temática de éste sigue siendo la misma, por lo tanto, el aviso es válido.
Algunos de los escritos aquí publicados contienen escenas de carácter sexual y vocabulario
para adultos, por ello, si no tienes más de 18 de años y/o el contenido te parece ofensivo,
“No Siga”.

Todos los personajes son ficticios, así como, nombres y lugares.
Cualquier semejanza con hechos o personas reales es coincidencia.

Todo lo aquí publicado es fruto de la imaginación de la autora, siendo puramente fantasía,
y carente de cualquier aspecto ideológico.

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28 abril 2011

¡¡RELATO: PASO A PASO, POR EDUARDO BAITELLO, COLABORADOR OFICIAL!!

(EN ENTRADAS ANTERIORES, III RELATO SAGA ERÓTIKA)

Hola mis querid@s...

Es con orgullo, emoción, alegría, una enorme sonrisa... vamos, que se nota que babeo, que os triago este relato tan especial.
Está escrito por mi primo Eduardo Baitello, un autor novel que acaba de llegar a este mundo de las letras, y lo hizo como todo un artista:D

Le vi crecer, le cambié los pañales (joe, que vieja me siento;D), y ahora, con 19 años, tengo el honor y placer de traducir un texto suyo y traerlo para que todos lo disfrutéis.

Eduardo tiene su propio blog que está empezando, se llama "Louca Festa do Chá", Loca Fiesta del Té. Es un homenaje a Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas, del cuál es un gran admirador.

Cómo os dije, es una traducción del texto original (lo tenéis AQUI) que Eduardo publicó en su blog. Hice con todo mi cariño y humildad para serle fiel a sus palabras y manera tan bella de escribir.

Que disfrutéis el relato... a leer, soñar y comentar que os ha parecido.
Estoy segura de que el autor estará más que feliz con vuestras palabras...

"Edu, como regalo para ti, ésa portada para el relato. Espero que te guste... Te quiero, prefiridinhoooo"




   

Steve era un joven soñador, quizás, demasiado soñador. Hijo de una pareja joven de clase media, nació durante una pelea de sus padres, en donde la ira y la tensión momentáneas de su madre fueron los detonantes para que rompiera aguas.
    Un niño saludable aun que prematuro, vivía con sus padres en una confortable casa, la misma que su abuelo materno les había dejado en herencia.
    Desde pequeño, Steve ya se hacía notar gracias a su inteligencia y destreza fuera de lo habitual; habló por primera vez a los diez meses, y dio sus primeros pasos a temprana edad con un andar seguro y estable, no se apoyaba en los muebles, creía que jamás se caería.

    Educado en las mejores escuelas de su ciudad, siempre era el primero de la clase. Extrovertido, no era el típico frick que se sentaba en primera fila, no, tenía muchas amistades, era un joven humilde y altruista, tanto, que incluso a los menos aplicados de sus compañeros, jamás les negó el pasar una que otra respuesta en los exámenes.
    Se graduó con dieciséis años y aprobó la selectividad para una de las mejores universidades de farmacéutica del país, cumpliendo así uno de sus sueños; Deseaba descubrir y crear las medicinas que curasen las enfermedades más devastadoras que afectaban a la raza humana.

    Steve era extremadamente dedicado a los estudios, y no tenía tan sólo un sueño en el ámbito profesional, deseaba también un día tener una familia, deseaba una vida plena y feliz, demostrar que era distinto a sus padres, que ahora ya ancianos seguían discutiendo día tras día.
    Era difícil compaginar ambos sueños, se dedicaba demasiado a su profesión para así alcanzar sus metas, no tenía apenas tiempo para una vida social, pero sabía, el fondo estaba seguro, que un día lo lograría.
    Pero aun con toda la inteligencia, seguridad en si mismo y fuerza de voluntad, Steve tenía un punto débil: la impaciencia. No soportaba más la espera, años habían transcurrido, era un profesional de renombre, pero no había participar en proyecto alguno que colaborase con hallar la cura para algo importante, no tenía una familia, no se sentía realizado.

    Durante uno de sus experimentos de Neurofarmacología, Steve estaba seguro de haber creado por accidente una droga jamás vista, una capaz de afectar a la mente humana a niveles inconmensurables. Creía haber encontrado la solución para su único defecto: La droga afectaba la mente a tal punto, que tendría el poder de alterar la percepción del tiempo en el individuo que la tomara, haciendo que con ella prácticamente no fuese consciente del paso del tiempo, volviendo en si solamente cuando estuviera plenamente realizado. Steve no dudó un momento en usarla, fue entonces él mismo la primera y única cobaya de su propia creación.

    Se despertó sobresaltado, acostado sobre un lecho de matrimonio, cubierto con una sabana roja, y a su lado, dormía una mujer. Se levantó a toda prisa, no reconocía la casa en donde se encontraba, salió de la habitación como un loco y se adentró en la primera puerta que estaba en su camino en el intento de huir de allí, acabando por entrar en el cuarto de baño. La primera cosa con la que se deparó fue un espejo, y vio en éste su propio reflejo tomado por arrugas y su pelo ya canoso. Mientras se echaba agua sobre el rostro, se dio cuenta de lo que ocurría, recordó y supo lo que había pasado.
    Steve había avanzado años en su vida, vivió cada minuto, cada instante, pero no guardaba un sólo recuerdo del tiempo pasado. Lo último que recordaba era la imagen que sus ojos entreabiertos habían captado, en donde contemplaba la droga creada por él mismo mientras se la inyectaba en su brazo izquierdo.
    Con calma, empezó a analizar la casa en donde se hallaba; Volvió a la habitación, y se quedó contemplando el rostro de la mujer que aún dormía, la sonrisa de ella durante el sueño le era familiar. Un nombre le vino a la mente: Sara, la muchacha de la que un día estuvo enamorado en pre escolar, con la misma que luego volvió a reencontrarse ya siendo una mujer en la universidad, con quien mantuvo una relación esporádica de encuentros casuales, la misma con la que un día soñaba casarse. Confirmó su identidad al ver en la estantería una fotografía de ambos juntos durante su infancia, justo al lado de la foto que enmarcaba el día de su boda.

    En silencio, Steve siguió con su recorrido. En el salón se deparó con muchos diplomas en monturas doradas que encuadraban méritos y éxitos. En ellos, Steve pudo leer cada contribución que había dado a la medicina, cada enfermedad que él mismo había ayudado a curar. En la estantería había una docena de libros escritos por él, en donde describía cada estudio importante que había llevado a cabo.
   Aletargado, caminó por el pasillo y llegó a una habitación cuyas paredes eran de color rosado, y se detuvo; empujó la puerta lentamente, y allí dormía una niña rodeada de muñecas. Steve no titubeó un segundo, más fotos en la mesilla de noche comprobaban que la pequeña era su hija, cada fotografía con una sonrisa mayor que la anterior, era una niña feliz. Pero las fotos no eran necesarias, además de poder ver en el semblante de la pequeña las semejanzas con la mujer que dormía en la habitación de al lado, Steve pudo ver en ella los rasgos de su propio rostro recién admirado en el espejo del cuarto de baño.

    Tenía frente a él todos sus sueños realizados, pero, ¿cómo podría vivir con éso? Ni tan siquiera sabía como había vivido ésos años de su vida, tenía los fines, pero no los medios. ¿Cómo podría convivir con personas que ni tan siquiera conocía? ¿Qué le diría a su esposa cuando ella se despertara? No podría contarle a nadie lo que había ocurrido, le tacharían de loco, nadie jamás creería en él. Sólo le quedaba una solución: crear un antídoto. Algo que le devolviera el tiempo perdido. Steve sabía que debía de tener un laboratorio particular en su casa, y al encontrar las escaleras que bajaban al sótano, supo que tenía que ser allí.

    El laboratorio estaba organizado del mismo modo que siempre había trabajado en su vida. Sabía donde encontrarlo todo, pero no sabía qué necesitaba. Se dio cuenta entonces de que se trataba de una locura, ¿cuántos años necesitaría para sintetizar una droga que revirtiera el proceso? ¿Sería incluso posible hacerlo?
    Steve se encontraba en un dilema, no sabía cómo resolverlo, no podía salir de allí cuando las personas que estaban arriba hubiesen despertado, no podía siquiera abandonar la casa, todo había cambiado.
    Se decidió entonces por lo más extremo: utilizar una vez más la misma droga. Era obvio que avanzaría días, meses, quizás años, pero cuando al fin volviese en sí, la droga estaría en sus manos para poder recordarlo todo, todo se habría resuelto, aun sin saber qué habría pasado en el tiempo que había “avanzado” una vez más.
    No dudó, tenía los recuerdos de cómo había creado la droga que lo había llevado hasta allí, un recuerdo que parecía de minutos atrás. Se aplicó la droga en el mismo brazo izquierdo, ahora más flaco y arrugado, y del mismo modo que había ocurrido entonces, sus ojos se cerraron poco a poco.
    Steve jamás recuperó la conciencia.


   No tengas prisa por vivir, saborea cada paso dado, cada peldaño uno a uno. Aprovecha cada bache, cada caída, nunca te pongas a ti mismo en la cima de la escalera sin conocer cada escalón que te ha llevado hasta allí.






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16 Marcados...:

Citu dijo...

Muy bello ame el final tiene toda la razón.

Eduardo Baitello dijo...

Karoooool! Adorei sua interpretação e a "portada". De verdade!
Suas palavras antes de iniciar o conto foram lindas, confesso que me arrepiei e quase chorei aqui *-* Muito Obrigado.

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Mi humilde primero relato, espero que hayáis disfrutado. Gracias por leer ^^

Camila Mallartir dijo...

Hola!! muy hermoso, me encato por completo
espero publiques pronto
Saludos

Déborah F. Muñoz dijo...

el relato está muy bien para ser el primero, si empieza escribiendo tan bien, será un gran escritor! XD

Natália Campanholo dijo...

O talento e a sensibilidade para escrever são de família, hein? uhhahhauhaaha
Um belo texto que, entre outras coisas, me faz admirar ainda mais o Dú *.*
Beijosss Karol ;***

hada fitipaldi dijo...

Hola preciosa!!! O sea que la vena artista está en la familia jeje. Que pases una semana muy buena. Besotes!!!

Nikta dijo...

Muy cierta la reflexión, gracias por compartirlo Karol

Nikta dijo...

Muy cierta la reflexión, gracias por compartirlo Karol

Tetsu Hana dijo...

Me gusto el relato, se ve el talento en la familia.

Por cierto tienes unos premios en mi blog http://ellibrerodetetsuhana.blogspot.com/2011/04/un-par-de-concursos-y-unos-cuantos.html

Saludos

Iris dijo...

Seguro que es estupendo, de tal palo, tal astilla.

En cuanto tenga un rato me paso a leerlo, y todo lo que tengo atrasado.

Pasé a desearte un feliz fin de semana, y me voy corriendo que tengo aquí a mi mami, que está pachucha.

Bss

Laura S.B. dijo...

Se ve que lo de la escritura os viene de familia jejeje. Por cierto muy bonita la portada ^^

Lily dijo...

Hola linda!!!
Qué bonita portada :) Me encanta!

Espero que pases un buen finde!
Un besito!

Adela/Mariola (SokAly) dijo...

Disfruté Eduardo con la lectura de tu primer relato. Chiquillo, que bien escrito, mi más sincera enhorabuena.

Que pena que me dio Steve, pero joder, ya le vale, no entiendo a que venía tanta prisa en descubrir su futuro. Lo que nos depara hay que descubrirlo poco a poco.

Besos.

~Ade~

Anónimo dijo...

Que lindo...adorei sua idéia de publicar o texto do Edu, fiquei muito feliz. Tenho muito orgulho de ser mãe e tia de dois escritores de tanto talento...Amuuu muito..Saudades de voce filha..Besos com carinho da THAISA!

Iris dijo...

Por fin pude pasar a leer con calma.

Muy buena moraleja Eduardo. Felicidades por tu primer relato.

Bss

Maga de Lioncourt dijo...

Ah, no me digas, Karol, que tu sobrino también es admirador de King!
Muy bueno el relato. Ojalá siga escribiendo.

Besos!

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